HUGO PUIG DE FÁBREGAS Imprimir

Muy personal

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Nacido en Jaca en 1966 vierte su ingenio en el desarrollo de nuevas empresas como Almar Sport, dedicada a la distribución de material deportivo, especialmente de ciclismo para España, Andorra, Portugal y Francia.

Es además Presidente de la Compañía Pyrenair que comercializa los vuelos turísticos al Pirineo. Intenta revolucionar el Aeropuerto Huesca Pirineos desarrollando los destinos nacionales e internacionales.

Fondista, y proveniente del mundo comercial,  se manifiesta más atraído por la acción que por la teoría, procurando,  en su vida multidisciplinar, que bullan constantes  las ideas.

El sonido de la maquina del café marca el inicio de este encuentro.

 

¿Antes que nada fue deportista?

Si, fui y soy.

¿Y en qué momento nace el hombre de negocios que lleva dentro?

Una buena pregunta. Creo que nace en la primera carrera de Copa del Mundo que corrí en Suiza. Allí ví todo lo que se mueve detrás de una carrera. Tú vas y estás centrado en comer y dormir bien, y correr lo más rápido posible, pero en ese caso me hice muchas preguntas y entendí que hay un mundo detrás de una carrera. Los últimos años de mi vida deportiva ya hacía incursiones en el mundo comercial, pero todo empezó en 1992, cuando dejé de competir por un accidente que tuve en Suecia.

Hablando de accidentes, ¿cuándo volaba en la avioneta que se estrelló en Irún pensó que era su último viaje?

Iba volando de Huesca hacia San Sebastián con unos amigos y a dos millas de la pista había muchísima turbulencia, tuvimos un problema técnico y el avión se fue a pique. Pero no pasó nada porque el propio avión llevaba un sistema de paracaídas y todo pudo quedar en una anécdota.Salimos del avión por nuestro propio pie…

No te planteas nada, solo que tienes que salir de esa situación y además tienes claro que “hoy no toca”. Cuando ves el avión con el  morro completamente vertical hacia abajo dando vueltas sobre su propio eje sabes que ese avión  va a caer como un trapo y tienes que tomar una decisión.

¿Se ha librado de alguna otra?

Creo que todos los que hacemos cosas que comportan un cierto riesgo tememos esas situaciones, y eso es lo que te hace valorar el propio riesgo. A mi lo que me aterra es la gente que dice no temer lo más mínimo; procuro no acercarme mucho a ellos.

Sus afortunados desenlaces se llaman suerte, destino, capacidad de control….

Soy una persona que no cree en la suerte, aunque no digo que no exista, pero creo que al final todo es fruto del trabajo y de tener la cabeza bien amueblada.

En el accidente de San Sebastián, el manual te dice que por debajo de 2.000 pies no está demostrado que puedas salir de esa. Yo salí bien parado y me encontraba a 1.500 pies. Lo resolví en muy corto espacio de tiempo; para eso tienes que conocer muy bien tu avión.

El control de su estado de ánimo  que ha mostrado en situaciones límite ¿ obedece a algo innato o es una estudiada metodología?

Es metodología, de hecho, cuando yo era pequeño intentaba hacer muchas cosas pero no las acababa, las dejaba a medias. Poco a poco dices no, lo que empiezo lo acabo y de hecho ahora me gusta  hacer las cosas perfectas.

¿Ha sentido miedo en alguna ocasión?

Muchas veces, volando, esquiando, en los negocios… Sentir miedo es lo que te hace poner el control a las cosas.

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¿Cuándo sea mayor quiere ser piloto?

Si, si, quiero ser piloto anciano. En Europa, comparándonos con Estados Unidos o Canadá, nacemos viejos, tenemos muchos  miedos. En otros lugares hablas con gente de setenta años que lanzan proyectos porque todavía conservan la ilusión y creen en ello, y les da igual si tendrán financiación, si saldrán bien… pero lo intentan.

¿Usted fluye mejor solo o en equipo?

Quienes venimos del deporte de alta competición valoramos mucho el equipo. Yo como esquiador de fondo corría solo, pero si no tengo la persona que me prepara los esquíes de forma correcta, si entre todo el equipo no hacemos una estrategia correcta… solo no se puede ir a ningún lado; la clave es el equipo.

¿Su familia, su mujer, sus hijos, le siguen  en su afición aeronáutica?

Me siguen en todos los temas con un coste familiar importante; para hacer todo lo que hago son muchas horas que hay que descontar a los amigos, las aficiones…, y mi familia me sigue pero a costa de un sacrificio importante.

¿Cuál es el momento que más satisfacciones le ha proporcionado?

A parte de mis hijos, lo más satisfactorio posiblemente ha sido la creación de Pyrenair.

En mi época de corredor disfrutaba con lo que hacía, y ahora sigo disfrutando mucho con mi trabajo. A ello hay que añadir a Juan Manuel Viu, mi socio en todo; fuimos juntos al colegio, aprendimos a volar juntos…

¿El momento más ingrato?

No lo recuerdo.

¿Porque tiene memoria selectiva o porque no lo ha vivido?

Creo que todavía no he vivido un momento que pueda definir ingrato.

¿El más descabellado?

Un día volviendo de Córdoba con mi avión. Contaba con poca experiencia, me metí en una tormenta y me preguntaba ¿qué estás haciendo?. Un momento descabellado.

¿El más sublime?

Muchos días cuando subo a esquiar a las siete y media de la mañana. Aunque me gusta estar con gente, disfruto mucho solo, puedo pensar… En Somport, justo cuando amanece, vas viendo la rinconada, todo Candanchú como se va iluminando… y algún vuelo al atardecer.

¿A quien no invitaría a volar? (Tras un largo silencio rompe a reir).

Vamos, atrévase.

A unos cuantos no invitaría ni a volar ni a esquiar. Unos pocos, no muchos, pero sí, tengo claro a quien no invitaría.

¿A quien se lo  pediría encarecidamente?

A mi mujer y a algún amigo.

En la filosofía de Almar Sport sostienen que la realidad no está en los ordenadores, ni en los despachos, ¿dónde está su realidad?

En la calle, con la gente. En este trabajo hay muchas horas de ordenador y  despacho, y eso intento hacerlo por  la noche en mi casa o sacándole horas a días festivos, pero siempre que puedo intento estar en la calle. Hay alguna cuenta de cliente que la quiero llevar yo precisamente para eso, para conocer como se desarrolla en la realidad.

¿Ha descubierto donde reside el placer de todo lo que hace?

Cuando algo de lo que hago entra en la normalidad, en la estandarización, voy a por algo nuevo porque eso ya me aburre. Lo que me divierte mucho es partir de cero y poner algo en marcha.

¿Todo lo que hace se puede definir en alguna palabra?

Ilusión. Si algún día perdiera la ilusión me volvería gris y ese sería mi peor día.

La charla, que ha dado inicio en una mañana apenas despuntada, alcanza las doce del medio día. Su mujer le recuerda que es sábado.

Este hombre que corre, vuela y sueña se dispone a disfrutar con sus hijos. Sale, y toma la calle, ese escenario donde cada día dibuja su realidad.

© CORAL PASTOR

20/03/2009

 

 

 

 

 

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