RICARDO MUR Imprimir

Muy personal

Licenciado en Filosofía, Teología, Geografía e Historia y con gran vocación por la docencia, nació en Zaragoza en 1962. A su gusto por la etnología y religiosidad popular hay que sumarle una larga lista de publicaciones y artículos. En ese largo suma y sigue, Ricardo Mur Saura es además Párroco de Biescas y pueblos limítrofes del Valle de Tena, Tierra de Biescas y Sobrepuerto.

Hora lorquiana. Cuando marcan las cinco en punto todos los relojes, nos encontramos en su despacho, un breve pero prolijo espacio en el Centro Cultural Pablo Neruda de Biescas.

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¿Que le llevó desde Zaragoza a pasar su infancia en Panticosa?

Íbamos a pasar las vacaciones con mi familia y teníamos ciertos vínculos con el pueblo. La vida diaria, las montañas, las tradiciones y costumbres de esa época…, sin duda Panticosa marcó mi infancia y mi vida.

¿Fue el Pirineo el que le llevó al Magisterio, a la antropología, a la etnografía….o a la inversa el conocimiento le condujo a descubrir este territorio?

El Pirineo siempre lo he llevado dentro y he procurado que mis dedicaciones y mi profesión se desarrollarán siempre aquí. Cuando me dedicaba a la enseñanza, comencé en Zaragoza pero los años más importantes para mí fueron los referidos a Jaca.

¿Qué significa para usted la Ruta de Serrablo?

Desde hace treinta y cinco años se pude hablar de un conjunto de templos que tenían unas características comunes arquitectónicas y decorativas y cuyo hallazgo provocó el nacimiento de una corriente cultural muy importante que pudiéramos llamar “serrablismo”. La Ruta de Serrablo es la unión de estas iglesias a través de caminos y rutas geográficas; es la característica común de un grupo de templos rurales.

Hay una teoría que los define como edificios mozárabes y otra proveniente de tres profesores de la Universidad de Zaragoza que se refieren a obras románicas lombardas; yo me adscribo a esta segunda teoría.

¿Esta disidencia se cerrará algún día?¿Habrá un punto de encuentro?

Con el tiempo lo habrá, pues por el hecho de que haya dos tendencias no significa que nos vayamos a pegar por ello si no todo lo contrario, nos respetamos y pienso que con el tiempo una de las dos líneas se impondrá.

Estoy convencido por motivos técnicos, y digamos científicos, de que son edificios románicos. Para mi satisfacción soy párroco de algunas de esas iglesias: Oliván, San Juan de Busa, de Susin… celebro misa a menudo en ellas, toco sus piedras…

Confío en que, de una manera serena, el tiempo vaya imponiendo una de las teorías, pero con debate y serenamente.

¿Qué le hace legitimar la teoría que define románico al conjunto de iglesias?

Principalmente son edificios cuya planta no corresponde a una concepción mozárabe de la liturgia.

¿Que elementos intangibles se perciben en la Ruta de Serrablo?.

Se percibe una identidad propia íntimamente unida a la tierra en la que se encuentra.

En su vida multidisciplinar imparte además clases de religión en Biescas y Sabiñánigo, y en la Escuela de Teología del Obispado de Jaca ¿La enseñanza está en decadencia? ¿Suenan las trompetas del Apocalipsis en las aulas?

La enseñanza atraviesa un momento difícil, reflejo de la época compleja en la que vivimos. Creo que lo importante es tener claro la cercanía a la persona y lo que se quiere transmitir. Si la otra persona está en actitud de recibir, el sistema educativo funciona. Después de treinta años dando clases puedo decir que no hay una línea educativa concreta, cada pocos años se cambian los sistemas y eso es un serio problema. Por otro lado la educación está bastante politizada, con lo que no existe la objetividad y las familias están muy desvinculadas de la escuela. Se subestima todo lo que comporta esfuerzo; en ese sentido la escuela ha quedado para pasar el rato, el estímulo, la curiosidad, la recompensa por el trabajo bien hecho son valores que se han perdido.

El alumno es victima de este sistema en el que no recibe la motivación y el valor del esfuerzo.

Impera un cierto nihilismo en la docencia ¿también en usted?

Como reflejo de la sociedad, la enseñanza sufre ciclos y también tendrá que cambiar, pero yo no sé si lo veré.

 

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¿Cómo vive la Iglesia del Vaticano II la religiosidad popular? o si lo prefiere ¿ cómo  vive un sacerdote la religiosidad popular?

Después del Vaticano II hubo unos años en que se despreció la religiosidad popular y todavía se sigue despreciando en algunos sectores, sin embargo quienes estamos en el mundo rural lo valoramos mucho. En la zona de la Diócesis de Jaca en los últimos años  ha habido un relanzamiento y yo he asistido a ello. Se han reparado decenas de ermitas, se han recuperado tradiciones que se habían perdido con el despoblamiento y cuyos habitantes vuelven, al menos una vez al año, y mantienen vivas esas tradiciones. A nivel personal, muy bien porque valoro el ciclo de la naturaleza, el agua, los bosques… si se está dentro de ese mundo simbólico la religiosidad popular reside ahí. Un domingo cuesta que la gente acuda a misa, pero el día de una romería no; claro que conocemos el arraigo de la religiosidad popular.

¿Cómo se siente un hombre religioso en una sociedad cada vez más laica?

A veces existen sentimientos de soledad, otras veces te ves como una especie a extinguir, pero yo me siento participe de esta sociedad, me siento plural y aceptado. No me siento rechazado por nadie. Cuando estuve en Agüero, una zona tremendamente rural y alejada de todo lo urbano, la cercanía que se vivía con la gente repercutía también en la iglesia. Biescas sociológicamente hablando es una sociedad muy complicada, cada familia, cada casa es un mundo, hay pocas cosas que aglutinan a la población o en las que la gente se implique. Ese individualismo que provine de antaño es un handicap; la sociología de Biescas es tremendamente compleja. Eso sí, hay unas normas de convivencia; si tú no te metes con nadie, nadie se mete contigo.

Tiene usted entre sus manos la reciente traducción del Nuevo Testamento al panticuto ¿Ha tenido problemas con la falta de código lingüístico?

No. La revisión ha sido dura pero lo hice en Salamanca en un año que tenía poco trabajo y le dedicaba todas las tardes unas horas a la traducción; ha sido ardua, larga y compleja.

¿Vive usted en conformidad con la actual vida en el  Pirineo o en su imaginario existe otro?

Ha llegado el turismo, la especulación… y el hombre pirenaico cada día es menos gestor de su tierra y sus recursos, esto nos convierte en un espejo de Zaragoza y de la sociedad urbana; todo ello se filtra y diluye las esencias particulares. Siempre ha habido turismo, hay muchas clases de turismo, pero el de masas es una bomba.

Y por otro lado el boom de la construcción ha recibido un mazazo muy fuerte; basar el desarrollo en la construcción, en la especulación de terrenos y en ese turismo tiene un alto riesgo.

Si uno va a los Alpes se dará cuenta que hay turismo y sin embargo la ganadería y la agricultura de montaña funcionan muy bien. Allí el montañés vive en sus caseríos, en sus aldeas sin ningún problema, aquí los pueblos se han ido despoblando y sus habitantes se han ido a Sabiñánigo, a Jaca, a Zaragoza o a Huesca. Ha calado una mentalidad que ha hecho abandonar lo propio. ¿Por qué aquí se ha renegado de la ganadería y la agricultura de montaña con la riqueza natural y de pastos que hay en el Pirineo?.

Fiel al paso del tiempo, como continúa susurrando Bob Dylan, la respuesta está en el viento.

© CORAL PASTOR

27/03/2009

 

 

 

 

 

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