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Muy personal
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Ana María Alegre Galindo pilotó el primer avión con dieciocho años. Cuando cursaba bachiller en el Instituto Domingo Miral, entre largas jornadas de oraciones yuxtapuestas y ecuaciones, ya soñaba con volar.
Es Directora de Operaciones del Aeródromo de Santa Cilia, desde donde realiza paseos turísticos por el Pirineo. En este lugar funciona además una escuela de pilotos privados y de vuelo sin motor.
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Un martes cualquiera me presento parapetada tras unas oscuras gafas y le pido, en un histriónico italiano, que me lleve con la máxima premura al Aeropuerto de Linate (Milán).
Con los ojos desorbitados por la extraña petición, trata de explicarme la inviabilidad;”desde aquí no hay vuelos internacionales”. Yo insisto en mi demanda. Ella intercala algún vocablo infinitivo para hacerse entender. Con paciencia y profesionalidad teje sus argumentos. Pese a la tensión provocada en el impostado juego, en ningún momento pierde la calma. Rompo el sketch: ¡Bravo, Ana, prueba superada!
Intervalo de risas y saludos. El juego como preámbulo nos conduce con buen humor a la siguiente acción. Por un corto pasillo me invita a pasar a una sala en la que desgrano una ristra de preguntas.
Está bien, no pudiendo ser a Italia, ¿a dónde me llevará un día como hoy?
Al Pirineo. Podemos realizar un vuelo de media hora por el Valle de Hecho, Bisaurín, Aspe, Astún, Candanchú, Valle del Aragón, Jaca y regresamos. Si lo prefiere salimos una hora: desde Astún y Candanchú pasaremos por Formigal y llegaremos hasta Ordesa.
¿Cuánto me va cobrar por una de estas rutas?
Noventa euros por persona para un grupo de tres. Como viene sola…
De acuerdo no se hable más, estoy lista.
(Los confines del aeródromo están remarcados de un blanco impoluto; no son códigos, ni señales aéreas, si no las vecinas montañas cubiertas por una reciente nevada. Se ponen en marcha los motores de una conversación sosegada, mientras trazamos un breve viaje).¿Qué necesito para volar?
Ganas, solamente eso, ganas.
¿Cuándo era niña le pedía a los reyes aviones en lugar de muñecas?
Me empezó a atraer más adelante, después de un vuelo que hice a los dieciséis años. Me llevaron a dar un paseo por Olorón y estaba en esa edad en que debía decidirme por algo. Ese año, me nombraron reina de las fiestas de Jaca. Entre otras actividades, una de ellas era volar al hermanado Olorón. Me apasionó y a la vuelta, sin pensarlo mucho, tomé la decisión.
¿Contó con el apoyo de su familia o intentaron alejarle de la idea?
Aquél mismo día volví a casa y dije: quiero ser piloto. Es cierto que mucha gente vive esta pasión por los aviones desde la infancia, pero en mi caso fue ese vuelo el que orientó mis deseos.
Empecé a indagar y decidí irme a Valencia. Con dieciocho años, al acabar COU, empecé el curso de piloto comercial que se puede hacer por lo militar o civil. Por lo militar es bastante complicado, las pruebas son muy exigentes… y yo me decidí por lo civil.
¿Cualquiera puede pilotar un avión?. (Le quita hierro a la pregunta).
Claro, esto es como conducir un coche, a unos se le da mejor y a otros peor. La persistencia es importante. Había un chico en mi curso que al principio se mareaba y vomitaba en cada vuelo; con la insistencia, ahora es piloto comercial. Hay otros elementos que determinan la capacidad, como un reconocimiento médico exhaustivo, previo al curso, que es imprescindible pasar. En el examen médico se tiene en cuenta la vista, el oído, el corazón… La licencia de piloto comercial va acompañada de un certificado médico. Primero es anual y a partir de los cuarenta años es semestral.
Ya estamos con que la abuela fuma, ya llegará usted a los cuarenta, ya. (Ana muestra un aspecto de querubín, de prolongada adolescencia, tocada con la luz que imprime la sonrisa permanente). ¿Insinúa que la edad para pilotar es sinónimo de experiencia o de riesgo?
Bueno, yo paso un certificado médico para ser piloto comercial pero para ser piloto privado se pasa otro certificado menos estricto. Con la edad se pierden reflejos, eres más lento. Aquí vienen ingleses y franceses con sus planeadores a volar una o dos semanas, y por lo general es gente mayor. Es bueno retirarse a tiempo o volar con otros.
A propósito de la edad, recuerdo la portada de un semanario en el que aparecía, bajo el título de” la cuarta edad”, un nonagenario que acababa de obtener su licencia de piloto de aviación. Era de Huesca, ¿lo conoce?
Imagino que era Luís Mainar. Se sacó la licencia de piloto de vuelo a vela en Monflorite hace pocos años. Nunca es tarde.
¿Ha sentido miedo alguna vez?
Uhhmmm, sí. Cuando estudiaba, primero hacía horas de doble mando acompañada de un instructor y con dieciocho horas me soltaron. Eso significa que el instructor se baja del avión y te dice: estás lista para volar sola, y te da “la suelta”. Saber que en caso de apuro estaba sola, si, me hizo sentir miedo.
  
¿Cómo actúa, en el aire, en una situación de adversidad?
En esas situaciones hay que actuar con frialdad. Normalmente no es un solo factor el que influye en un accidente; son muchas meteduras de pata causadas por los nervios. Hay que intentar ser fríos.
¿Y para mantener esa actitud hay una metodología?
Hay listas, procedimientos que hay que seguir ante una emergencia, otra cosa es que te de tiempo o que no esté claro el procedimiento.
¿Alguna manía antes del vuelo?
Antes de salir a volar hay que hacer una inspección pre vuelo en la que se revisa la estructura, que no haya agua en la gasolina… pero manías o supersticiones no, no tengo.
¿Existe algún antídoto para quienes tienen miedo a volar?
Hay cursos que a alguna gente le han funcionado, pero si el miedo es muy fuerte es difícil vencerlo.
¿En algún vuelo ha sentido ganas de abrir la puerta y empujar a alguien?
Normalmente si alguien tiene miedo intentas que se relaje. Le vas explicando como funcionan los mandos del avión, le indicas las cumbres que volamos… intentas que se relaje. Solamente una vez al despegar ví que el pasajero no se relajaba, estaba muy tenso agarrado al asiento, le hablaba y no me contestaba. Entendí que estaba pasándolo mal y en cinco minutos estábamos en tierra. Él se quedó y continuamos vuelo con sus amigos. Esto es para disfrutar, no para sufrir.
¿Quién representa al pasajero idóneo?
La gente que más disfruta los vuelos que realizamos son los montañeros. No tienes que explicarles casi nada, más bien aprendo de ellos. Disfrutan, porque les ha costado mucho ascender a tal o cual montaña y ahora ven como es la cara Norte que no han podido escalar y bajan encantados.
¿Cuál es la imagen que mejor retrata al Pirineo desde el aire?
Ordesa, el pico Midi d´Ossau, Castillo de Acher…
¿Si tuviera su propio avión sería ostentoso como el del Pocero o lo “tunearía” con toques provocadores y macarrillas?(Prolonga una larga carcajada).
No, a mi eso del tuning…, no. Algo práctico y funcional, confortable y con buena instrumentación. Moderno y rápido.
Llegamos al hangar. Ana prepara toda su utillería mientras dos compañeros le ayudan a situar el aparato. El vuelo está servido. Esta jacetana de ancha sonrisa está dispuesta a demostrarme que todo es relativo; depende de la distancia con que se mire.
© CORAL PASTOR
2/01/2009
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